sábado, 31 de mayo de 2014

CALLE HÉROES DE SIMANCAS




La calle Héroes de Simancas comienza en la parte alta del Parque del Barrero y finaliza en la Avenida Pery Junquera. Hasta hace pocos años era un callejón terroso que terminaba cerca de las vías del tren.


Portada de Villa San José que hoy día pertenece a los terrenos del Observatorio de Marina. Todas las edificaciones que se encuentran en su interior están en estado ruinoso.


Como todo el mobiliario urbano y otros elementos del Parque del Barrero, esta puerta está pintarrajeada.


Detalle del herraje de la puerta.


Rótulo situado sobre la portada de la villa.


Pequeño azulejo de San José situado sobre la portada.


Edificio al que se accede desde dentro de Villa San José, como antes comentamos se encuentra en restado ruinoso.


Detalle de una ventana de dicho edificio.


Concertinas y alambrada situadas sobre el muro de los terrenos de Villa San José.


Otro de los edificios dentro de Villa San José.


Vista aérea de Torre Alta y torre Chica junto a la calle que estamos visitando.



Torrealta y Torrechica en terrenos del Observatorio de Marina.



Último piso de Torrealta.


Torrechica.



Vista del primer tramo de la calle que se encuentra a mayor altura que su parte final ya que el terreno donde se edificó Torrealta es, junto al Cerro, el más alto de la ciudad.



A medida que se avanza la calle va perdiendo altura hasta llegar a la Avenida de Pery Junquera.



Antiguos pilares de entrada de Villa Pilar, una de las huertas de la zona.



Los pilares desde otra perspectiva.



En esta imagen se ve claramente el desnivel. Hasta este punto llegaba el antiguo Callejón de Torrealta, a partir de ahí solo había terrenos de marismas.


Tramo nuevo de la calle que llega hasta la Avenida de Pery Junquera.


A la derecha de este tramo, la izquierda en la imagen, se encuentran las calles Castillo de Olite y Héroes de Cavite. También se ha abierto un acceso a las calles Cartógrafo Vicente Tofiño y Antonio de Ulloa


Final de la calle Héroes de Simancas y entrada a la Plaza de Neptuno.


Esta calle fue el Callejón y Cuesta de Torrealta. Conocida popularmente como Cuesta de Villa Cuernos y del Barrero. 

El nombre actual fue aprobado oficialmente el día 5 de junio de 1970.



Monumento a los fallecidos en el asedio al cuartel del Simancas, obra de Manuel Álvarez Laviada

La calle Héroes de Simancas hace referencia a los soldados sitiados dentro del Cuartel de Simancas, en Gijón. 

El cuartel se alojaba en las dependencias del antiguo colegio de los padres Jesuitas de Gijón, institución académica perteneciente a la Compañía de Jesús que había sido construido a instancias de éstos a finales del siglo XIX, concretamente en el año 1889. El colegio servía como centro de educación primaria y secundaria, teniendo capacidad para alojar alumnos en régimen de internados. Debido a la calidad de la enseñanza allí impartida, alcanzó pronto prestigio, llenándose de alumnos procedentes de Asturias y de otras regiones de España.
Con la llegada de la Segunda República tiene lugar la disolución de la orden de los Jesuitas y el gobierno se hace cargo de todas las propiedades de la orden. En 1932 se instala en las dependencias del antiguo colegio el Instituto Jovellanos, centro académico estatal donde se cursaba estudios de bachillerato. Tras la Revolución de octubre de 1934, el ministro Gil Robles ordena que las dependencias del antiguo colegio se conviertan en cárcel y posteriormente en cuartel para alojar al regimiento “Simancas”, situación en la que se encontraba al comenzar la Guerra Civil. Empieza así la segunda etapa del edificio.
En julio de 1936, las fuerzas militares de Gijón se correspondían a las tropas del regimiento Simancas y a las del VIII batallón de ingenieros con guarnición en el cercano cuartel del Coto (a solo unos cientos de metros de distancia). El jefe de este regimiento era el coronel Antonio Pinilla Barceló, comprometido con los rebeldes franquistas. El cuartel se puso de parte de los sublevados y tras la caída del cuartel del Coto se le sumaron los supervivientes del batallón de ingenieros.
Tuvo lugar entonces un asedio que duró hasta el 21 de agosto, en que las milicias obreras, con el apoyo de aviones y artillería, entraron en las ruinas del antiguo colegio. El asalto fue durísimo y la resistencia tenaz. Se sometió al edificio al bombardeo aéreo, al cañoneo de artillería de diferentes calibres y dinamita para derribar los muros del cuartel. La flota del bando golpista acudió en auxilio de los sitiados, especialmente el crucero Almirante Cervera, al cual le fue radiado el famoso mensaje de los defensores: “Disparad sobre nosotros, el enemigo está dentro.”
A este episodio de le conoce como la gesta del Asedio del cuartel de Simancas, convirtiéndose en uno de los mitos de la Guerra Civil por la dureza de los combates y de las circunstancias que en él se dieron. (Wikipedia)


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