viernes, 20 de diciembre de 2013

PATIO DEL COLEGIO DE LAS CARMELITAS CALLE COLÓN 37




El Colegio Ntra. Sra. del Carmen se encuentra en la calle Colón nº 37. Es el Colegio de Las Carmelitas y nombrado por muchos como El Asilo por haberlo sido en tiempos pasados. Este colegio se encuentra en el antiguo convento de los Hermanos de San Juan de Dios, que era asilo de ancianos y desvalidos. Las Hermanas Carmelitas de la Caridad iniciaron su labor docente en San Fernando hace 127 años. En 1986 fue colocada una placa en su fachada en reconocimiento a la labor educativa que cumplía los 100 años.


La Historia de la Isla en sus Placas, blog de Carlos Facio.


En esta foto de la Procesión de la Virgen del Carmen pasando por delante del colegio, podemos ver la parte derecha del mismo sin las construcciones que se realizaron bastantes años después.


Foto del colegio con la esquina antigua en la calle Constructora Naval.


Foto publicada en el libro "Calles de la Isla", de José Carlos Fernández. En ella ya se ve la parte derecha con las nuevas construcciones y la entrada y campanario de la nueva capilla a la izquierda de la fachada principal. Foto de finales de la década de los ochenta del siglo XX.


Tras pasar las grandes puertas de madera de la calle encontramos una amplia casapuerta con una puerta de reja y cristal por la que podemos ver el hermoso patio que se encuentra en el centro de la zona original del colegio. Las necesidades actuales han obligado a seguir construyendo en los alrededores del primitivo edificio, concretamente en el lateral derecho que es por donde había posibilidades. Una gran parte de la zona final de la calle Constructora Naval está ocupada por los edificios que se añadieron al colegio. En dicha calle hay una puerta lateral al mismo. Cuenta además con una puerta en la calle San Esteban, al fondo de la calle Vicario. 


A la derecha de la casapuerta se encuentra la puerta de entrada a la portería. Vemos el suelo de mármol que se va gastando con los años pero que siempre está reluciente. Auténtico zócalo de azulejos sevillanos que decoran la casapuerta, la portería y el patio.


La portería, con cierros a la calle Colón, conserva el suelo de baldosas hidráulicas. En mis años de colegiala, la portera era la hermana Lucía.


El patio rodeado por 10 columnas y arcos de medio punto que forman el claustro. El suelo de la parte central es de mármol blanco y negro colocado a cartabón. Todo el centro está decorado con plantas naturales.


Alrededor del patio se encuentran puertas de acceso a diferentes dependencias y pasillos que comunican con la zona que se hizo nueva.



El centro lo ocupa un pozo con brocal de mármol veteado y herraje de excelente decoración. No falta el cubo de cinc cogido a la cuerda de la polea.


Las bases de las columnas están alicatas con los mismos azulejos que los zócalos y el pequeño tabique de separación que rodea toda la parte central.


Los pasillos laterales están ensolados con ladrillos de barro y piezas de cerámica decoradas con diferentes motivos y bordeado por una cenefa.Varios bancos de madera están situados adosados a las paredes.


En esta imagen aparece la parte izquierda del patio, según se entra, en el fondo vemos la puerta a la capilla y a la izquierda la escalera que comunica con los pisos superiores.


Antigua capilla


A finales de la década de los cincuenta fue derribada la antigua capilla del convento y se construyó la nueva, de aspecto más moderno y más amplia.


Dos campanas de llamada se encuentran en este patio, una junto a una puerta de acceso a la zona de la capilla privada para la comunidad. Campana de llamada a la oración.


La otra campana que se toca desde la casapuerta funcionaba para llamar al convento, aunque hoy día es solo un recuerdo, pues como podemos ver en la foto de la casapuerta,  el colegio cuenta con portero electrónico.


Vista del patio desde la parte trasera;  enfrente, el aula donde se impartían las clases de solfeo.


Desde el fondo del patio hemos tomado esta foto en la que vemos la puerta de entrada que da a la calle Colón.




martes, 17 de diciembre de 2013

CALLE LAURIA




La calle Lauria comienza en la calle Carmen y termina en la de Olivarillo. Su recorrido es muy variado teniendo diferentes anchuras a lo largo de su recorrido.


Haciendo esquina con la calle Carmen encontramos una de las casas más grandes del Barrio de Las Callejuelas, que como ya explicamos en una entrada dedicada a ella, fue una casa de religiosos.


En esta imagen podemos ver el lateral de dicha vivienda que ocupa un gran espacio del comienzo de la calle Lauria. Al fondo una de las casas del barrio con tejado, cosa poco usual en las antiguas casas isleñas.


Vista de esta calle desde la esquina con la de Santa Bárbara.


Haciendo esquina con la calle Alcedo vemos esta finca que se encuentra en muy mal estado. En este local hubo una tienda de ultramarinos y un güichi adjunto que era conocido como La del Loco Pérez.


Pasando la esquina con Santa Bárbara, la calle se ensancha formando delante del Mercado de San Antonio una amplia zona a modo de plaza. Antiguamente, frente al bar La Carbonería, donde hay otra de las puertas del mercado, estaba uno de los patios de vecinos de este barrio, cuyo lateral quedaba al nivel de la línea que trae la calle desde su comienzo y teniendo la puerta de entrada al mismo por la calle San Antonio. En la acera de la izquierda se encuentra La Carbonería, un bar que comenzó en el año 1967 en un antiguo almacén de carbón del mismo dueño. En este barrio hubo muchos Güichis como podemos ver en el libro "Güichis, Ultramarinos y otras historias cotidianas de La Isla", editado por el Güichi de Carlos.


Puerta del Mercado de San Antonio que se construyó en el último tercio  del pasado siglo XX.


Al fondo de esta imagen vemos que la calle Lauria vuelve a estrecharse en su último tramo que desemboca en la calle Olivarillo.


Último tramo de la calle Lauria, en el que quedan casas de planta baja y de fachadas sencillas, con ventanas enrejadas y pocos elementos arquitectónicos decorativos, por ejemplo chambranas en las puertas, cornisas bajo el pretil y como vemos en la casa de la derecha, ni almenas.


Vista de la desembocadura de la calle en la esquina con la calle Olivarillo. A partir de aquí, sigue el recorrido de la calle San Bruno que llega hasta la calle Lezo.

La calle Lauria ha tenido varias denominaciones, se llamó San Francisco de Paula; en el año 1865 aparece como San Enrique, luego volvió a San Francisco de Paula y en 1873 aparece con la denominación de Dos de Mayo. En la revisión del año 1874 se denominó con el nombre actual de Lauria.


El buque cañonero "Lauria" perteneció a la Escuadra Española siendo cañoneado y hundido en aguas de la Carraca, en la zona llamada La Clica, por no doblegarse a las órdenes de los golpistas, fieles a la República los que no murieron en el bombardeo fueron fusilados.


Roger de Lauria (Lauria, Basilicata, 17 de enero de 1245 - Valencia, 19 de enero de 1305) fue un marino y militar procedente del sur de la península itálica al servicio de la Corona de Aragón.
Fue almirante de la flota de la Corona de Aragón y de Sicilia, la cual dirigió brillantemente durante todo el reinado de Pedro III el Grande de Aragón. Se le concedió el condado de Cocentaina (Alicante) como recompensa por su trayectoria militar al servicio de la Corona de Aragón.
La Armada Española tenía la intención de nombrar la F-102 con el nombre de Roger de Lauria, pero finalmente decidió honrar la memoria del padre del rey Juan Carlos I nombrándola Almirante Juan de Borbón. Posteriormente encargó en 2006 la construcción de una fragata de la serie F-100 que recibiría su nombre. En un nuevo cambio de opinión, reflejado en el Boletín Oficial de Defensa del 26 de agosto de 2009, se decidió que la F-105 lleve el nombre de "Cristóbal Colón", nombre igualmente tradicional en la Armada. Aunque aún no encargada, la 6ª Fragata de la serie F-100 podría ser la que honrase a Roger de Lauria.
La II Bandera de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra español lleva su nombre. (Wikipedia)


lunes, 16 de diciembre de 2013

PATIO CALLE HERNÁN CORTÉS Nº 27




 En el número 27 de la calle Hernán Cortés encontramos una hermosa casa que lleva años siendo uno de nuestros singulares patios de vecinos. Como comenta en su libro, "Calles de la Isla", José Carlos Fernández, "Por su porte y trazado, debió ser la casa más importante de la calle Hernán Cortés".  Ya en la década de los ochenta del pasado siglo se encontraba en una de sus dependencias  la Peña Carnavalesca La Bandurria, que aún sigue estando allí ubicada.


 Traspasada la casapuerta que cuenta con tres escalones de mármol, encontramos esta puerta de hierro que ha sustituido al antiguo portón de madera con ventana en la parte superior, típico portón de muchas casas isleñas. En la siguiente foto de finales de los años ochenta del siglo XX, podemos ver el interior de la casapuerta y el potón original.


Fotografía publicada en el libro "Calles de la Isla" de José Carlos Fernández.


 El suelo del patio antes de mármol ha sido sustituido dejando en el  centro, a modo de recuerdo un cuadrado de losas de las que cubrían todo el centro del patio. El pozo es el mismo que aparece en las antiguas fotos.


 En esta imagen podemos ver el pozo, el suelo antiguo del patio y las vigas del techo.


 El herraje del pozo, de gran elaboración, también se ha respetado.


 Al fondo del primer patio hay un pasillo que desemboca en un segundo patio, menos vistoso y que da paso a las dependencias del fondo de la casa.


 Pasillo del segundo patio que comunica con las viviendas del fondo de la finca.


Vista del patio desde la esquina interior, tras la reja vemos la arboleda de la Plazoleta de las Vacas, Plaza Sanchez de la Campa.


 La techumbre que rodea al patio antes era de vigas. Se han mantenido las vigas de cabecera y los herrajes de sostenimiento.


 El patio descubierto está rodeado por una barandilla de hierro. 


Detalle de la cruz que corona el herraje del pozo.



domingo, 15 de diciembre de 2013

CALLE SOLÍS




La calle Solís comienza en la calle Carmen y desemboca en la calle Alcedo, es una de las cuatro cortas calles que tienen el mismo recorrido. Es estrecha y de un solo tramo. Casi todas las casas son de nueva construcción o rehabilitadas. Y quedan algunas en tan mal estado que su futuro es la demolición.
Esta calle tuvo los nombres de Soledad y Dolores. El 3 de mayo de 1873 aparece con el nombre de Gravina y el  25 de abril de 1874 aparece con el nombre de Soledad Dolores. Es a partir de esta fecha que pasa a denominarse oficialmente con el nombre actual, Solís.
 


 Juan Díaz de Solís  Nació en Lebrija (Sevilla) en 1470 y murió en Punta Gorda, Uruguay, el 20 de enero de 1516. Fue un navegante español descubridor del Río de la Plata.

Es una de las calles que conforman el Barrio de las Callejuelas.


martes, 10 de diciembre de 2013

CALLE ALCEDO




La calle Alcedo, aunque en los rótulos aparece como Alsedo, comienza en la calle Real y termina en la Ronda del Estero, tras cruzar la calle San Onofre que era su antigua desembocadura. Esta calle es paralela y de la misma longitud que la calle Carmen.


Imagen publicada en el libro "Calles de la Isla", de José Carlos Fernández. La foto está tomada desde la zona baja de la calle y en ella vemos el recorrido completo de la misma en aquellos años de  la década de los ochenta del pasado siglo.


En esta foto vemos el último tramo de la calle, entero de nueva construcción, que desemboca en la Avenida Ronda del Estero. Este tramo fue antiguamente el Callejón del Gatito, que iba desde San Onofre hasta las marismas de la salina de San Judas. En el año 2007 fue urbanizado y abierto al tráfico rodado, denominandose Alcedo por estar en línea con esta calle (y sigue apareciendo escrito Alsedo)


Rótulo de cerámica de los que van quedando pocos en nuestras calles y en el que podemos ver que está escrito con "s".


Fotografía de Tamblet

Patio de vecinos esquina con la calle San Onofre.


Entrega de las viviendas de dicho patio en 1951.



Solar donde fue construido el patio. Fotografía de mediados del siglo XX.


En la parte baja de la calle en la acera de los impares, vemos el patio de la foto anterior, un  patio de vecinos que corresponde al nº 51, rehabilitado por ESISA como podemos ver en el rótulo colocado en la fachada.


En el nº 45 encontramos otro patio de vecinos,  que es una modalidad muy habitual en la zona.


Azulejos dedicados a Ntro. Padre Jesús Nazareno y al Camarón de la Isla, situados en la fachada de la casa nº 41.


En este barrio de las callejuelas casi todas las construcciones son de gran sencillez, sus fachadas apenas presentan elementos decorativos, se hacían las edificaciones con pocos recursos y se ahorraba en lo superfluo, así pues encontramos los pretiles sin almenas y en lugar de cierros predominan las ventanas, pero en el nº 19 hemos encontrado esta casa que posee bellas almenas y cierros aunque de rejas simples, otra cosa que no aparece es la cornisa que suelen tener las casas isleñas de otros barrios.


Detalle de una vieja puerta en la casa nº 12 que hace esquina con la calle Lauria y que se encuentra en estado ruinoso. En la fachada aún quedan aisladores del antiguo tendido eléctrico.

En cuanto a los nombres que ha tenido esta calle, en 1680 aparece con el nombre de Señor San Josef. En el siglo XVIII aparece como San José y el Niño, nombre que mantiene hasta la revisión de 1874. Popularmente se ha conocido también como "Calle de En medio", dicha denominación le viene por ser la calle que subdivide al barrio de las callejuelas, y que se encuentra literalmente "En medio", del citado barrio, más concretamente entre las calles Carmen y Santa Bárbara.

El 27 de enero de 1933 fue denominada Juan Antonio Santander, nombre republicano que se eliminó en el 36 y volvió a su antigua denominación, Alsedo (escrito con "s" por error que aún no ha sido subsanado).



El nombre hace referencia al ilustre marino español  D. Francisco de Alcedo y Bustamante, nacido en Santander 1758 y muerto en el combate naval de Trafalgar el día 21.10.1805 cuando comandaba el navio Montañez.


Nacido en Santander el 3 de septiembre de 1758, a los 15 años sienta plaza de guardiamarina (27 de abril de 1774) participando en 1775, a bordo del jabeque Gamo, en la campaña de Argel. En 1781 toma parte en la conquista de Pensacola (Florida), y nuevamente en guerra contra la corona británica, es herido en el ataque a Gibraltar del 15 de septiembre de 1782, aunque no se retira del combate hasta la mañana siguiente. El (21 de diciembre) del mismo año es ascendido al grado de teniente de navío.
En 1786 es nombrado alférez de la Real Compañía de Guardias Marinas de Cádiz y encargado de la compañía de guardiamarinas de Ferrol, que embarcan en la escuadra de Juan de Lángara. Su carrera militar prosigue con sus nombramientos sucesivos de capitán de fragata (14 de junio de 1791) y teniente de la compañía de guardiamarinas de Ferrol (junio de 1792).
Al año siguiente, se embarca en el navío San Eugenio y se dirige a la América septentrional para proteger el comercio español y hostigar a las fuerzas francesas de la isla de Santo Domingo. La escuadra, formada por once navíos, siete fragatas y nueve bergantines, estaba basada en Puerto Cabello y participa activamente en la toma del fuerte del Delfín en Santo Domingo (1793).
El 27 de octubre de 1796 su carrera militar culmina con el ascenso a Capitán de Navío en las colonias americanas, desde donde regresa a España en 1801 al mando del navío Asia, que fue desarbolado en un temporal en este viaje.
En 1805 toma el mando del navío Montañés, construido a expensas de los cántabros, que lo habían ofrecido al rey. Durante el combate, el Montañés forma parte de la escuadra de observación de Gravina, que soporta el mayor ímpetu del enemigo. En lucha contra un navío inglés de tres puentes, una bala de cañón provoca su muerte a la edad de 47 años, siendo sus últimas palabras: "He dicho que orcen, que yo quiero arrimarme más a ese navío de tres puentes, batirme a quemarropa y abordarle".