sábado, 18 de octubre de 2014

CALLE MILONGAS



La calle Milongas comienza en la calle Rondeñas y termina en la calle Granaínas.


Rótulo de la calle


Vista de la calle desde la parte alta de la misma, junto al comienzo de la calle Colombianas.


El último tramo de esta calle aún conserva terrenos de antiguas huertas que deberían ser respetados parando el plan urbanístico que está proyectado para esta zona y que dejaría a la Isla sin otra de sus características. En San Fernando hubo grandes extensiones de huertas que podían abastecer nuestro mercado y el de Cádiz pero el ladrillo se lo ha comido todo y estamos perdiendo nuestra identidad poco a poco. En la Isla no se debe seguir construyendo en extensión, hay que respetar lo poco que queda de buena tierra de cultivo y especialmente el parque natural que es único.




La calle Milongas fue denominada oficialmente el día 28 de mayo de 1998.


Pepa Oro (imagen de internet)

La primera milonga con verdadero carácter flamenco, y compás de tango, es la que popularizó Pepa Oro, hija del torero Paco de Oro que llega a España a finales del siglo XIX. Este estilo procede de la milonga coreográfica, para ser cantada mientras se baila. Ha llegado hasta nosotros en las interpretaciones de Antonio Chacón (1913), Manuel Vallejo, Pepe Marchena, El Sevillano o Pepe de la Matrona. La milonga de Pepa Oro tiene, como decimos, sentido bailable y se acompaña con un ritmo de tanguillo-rumbita de aire lento.

La milonga es otro género del flamenco trasplantado por los numerosos repatriados, colonos, artistas -toreros- y soldados, que regresaron a España a finales del siglo XIX, evocando en sus cantos las tierras americanas. La milonga argentina es un estilo eminentemente cantable y proviene de la llamada "payada de contrapunto", y tiene profundas conexiones en el plano rítmico - métrico y en el armónico con la habanera.

Otro tipo muy popular de milonga, más dramática, procedente de la interpretada por Manuel Escacena como milonga de Juan Simón. Se debe a la personalidad creadora de Pepe Marchena el desarrollo de este modelo. Este segundo tipo es de tiempo más pausado y se canta y acompaña en tonalidad menor, con rítmica reposada que propicia una mayor libertad en los tercios posibilitando así la improvisación en la parte cantable. El cante es eminentemente silábico, prescindiendo de largos melismas, y existen algunas grabaciones de milongas que presentan combinaciones como la de introducir un fandango o milonga por bulerías adaptando a estos géneros el carácter musical de la milonga. A su vez la vidalita se rige en todo por la forma que asume la milonga libre que Marchena sentencia. Fue también Escacena el que abrió camino, adaptando a lo flamenco una canción argentina que grabó en 1928 con la copla “En mi triste rancho". Esa canción, con su melodía, es la vidalita, que intercala de continuo en la copla la palabra vidalita: “En mi triste rancho, vidalita…”.


La tonalidad de la milonga es el modo menor, con una rueda de acordes que alternan tónica (La) y dominante (Mi) con algunos acordes de paso; La de Pepa Oro es sin embargo modal en algunas versiones (otras en menor) en lo que es milonga propiamente dicha, y mayor para la parte correspondiente a la rumbita. Hoy se frecuenta la milonga libre de Marchena y como decimos se suele acompañar sobre acorde de granaína, aunque tomando como punto de arranque y cierre en vez del Si, el Mi menor correspondiente.


La milonga original se acompaña sobre un compás binario, cercano al aire de los tientos, la farruca o la zambra. En la de Pepa Oro es característico el aire de rumbita para las partes en tono mayor antes referidas. Para la milonga más moderna que impuso Marchena, su guitarrista, Ramón Montoya, recurrió al toque libre por granaína.


La décima sobre la que se entona la milonga de Pepa de Oro, se remata con un estribillo. La milonga según el modelo de la de Juan Simón se canta generalmente sobre una cuarteta octosílaba en la que se suele repetir algún verso.


Entre los elementos diferenciadores de la milonga flamenca tipo Pepa Oro podemos destacar la apoyatura que realiza la guitarra sobre la cuarta cuerda en el acompañamiento, que recuerda al acompañamiento de la milonga argentina. Este elemento se puede escuchar igualmente en ocasiones al acompañar la guajira flamenca y las colombianas. Las dos tonadas principales no obstante son muy pegadizas y enseguida se pueden recrear. En el caso de la vidalita, en la mayoría de las ocasiones, bastaría fijarse en la copla que va repitiendo de continuo la palabra vidalita.




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