domingo, 9 de febrero de 2014

CALLE VELÁZQUEZ




La calle Velázquez comienza en la calle Real y termina en la calle Pérez Galdós.


Rótulo situado en la primera fachada de la calle a mano izquierda.


Es una calle corta con muchos comercios, principalmente bares y pubs.


En general es una calle con bonitas fachadas, salvo algunos ejemplos de nuevas construcciones, como la parte trasera del edificio que tiene su entrada por la calle San Nicolás y alguna restauración que busca más la comodidad que la estética.


Uno de los locales más famosos y frecuentados es el pub Carmen


Portada del pub Carmen


Detalle de llamador.


Azulejo situado en la fachada del mencionado pub Carmen.


Otra de nuestras señas de identidad, las casapuertas.


Fachada de la casa nº 14. Detaca la terminación de la fachada con los sillares de piedra marcados.


Fachada de la casa nº 10.Detaca la puerta de la calle de cancela y el cierro doble.


Fachada de la casa nº 16 y 18, dos portadas gemelas con original chambrana y un pequeño azulejo del siglo XVIII.


Detalle del azulejo con la imagen de San Rafael Arcángel.


Vista de todo el recorrido de la calle desde su finalización en la calle Pérez Galdós. Como demuestra la imagen esta calle es peatonal. En esta zona se conserva el rótulo de los que se usaban antiguamente en las calles.

Esta calle aparece citada en el padrón de fincas isleñas del año 1780 como San Bonifacio.
Más tarde fue conocida popularmente como calle de la Imprenta.
La denominación actual fue aprobada el 25 de abril de 1874.




 

Imagen de Internet. Diego Velázquez. Autorretrato. Museo de Bellas Artes de Valencia. 

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, hacia el 5 de junio de 1599 -Madrid, 6 de agosto de 1660), conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal.
Pasó sus primeros años en Sevilla, donde desarrolló un estilo naturalista de iluminación tenebrista, por influencia de Caravaggio y sus seguidores. A los 24 años se trasladó a Madrid, donde fue nombrado pintor del rey Felipe IV y cuatro años después fue ascendido a pintor de cámara, el cargo más importante entre los pintores de la corte. A esta labor dedicó el resto de su vida. Su trabajo consistía en pintar retratos del rey y de su familia, así como otros cuadros destinados a decorar las mansiones reales. La presencia en la corte le permitió estudiar la colección real de pintura que, junto con las enseñanzas de su primer viaje a Italia, donde conoció tanto la pintura antigua como la que se hacía en su tiempo, fueron influencias determinantes para evolucionar a un estilo de gran luminosidad, con pinceladas rápidas y sueltas. En su madurez, a partir de 1631, pintó de esta forma grandes obras como La rendición de Breda. En su última década su estilo se hizo más esquemático y abocetado, alcanzando un dominio extraordinario de la luz. Este periodo se inauguró con el Retrato del papa Inocencio X, pintado en su segundo viaje a Italia, y a él pertenecen sus dos últimas obras maestras: Las Meninas y Las hilanderas.
Su catálogo consta de unas 120 o 125 obras. El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente, hacia 1850. Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, coincidiendo con los pintores impresionistas franceses, para los que fue un referente. Manet se sintió maravillado con su obra y lo calificó como «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido». La parte fundamental de sus cuadros que integraban la colección real se conserva en el Museo del Prado en Madrid.(Wikipedia)




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