jueves, 21 de abril de 2016

GLORIETA JÓVENES CARGADORES COFRADES



A las puertas del Jardín Botánico, bajo los eucaliptos, testigos de la primera asamblea funcional de la Asociación de Jóvenes Cargadores Cofrades, se ha inaugurado la Glorieta de los Jóvenes Cargadores Cofrades, donde se ha colocado un monolito con placas alusivas a aquella primera reunión.


 Se recordó la reunión de jóvenes cargadores pertenecientes a diversas cofradías para dar un paso adelante y constituir una nueva asociación de Jóvenes Cargadores Cofrades. Esa reunión se iba a celebrar en el almacén que Afligidos tenía al final de la calle San Ignacio, junto a la zona donde se ha ubicado el monolito. Sin embargo, los asistentes no pudieron entrar en el almacén y la reunión se produjo al aire libre en lo que antes se conocía como El Bosquecillo, el mismo camino de eucaliptos que unía la calle San Ignacio con el Polígono de Fadricas, atravesando el paso a nivel existente entonces.


D. Juan Manuel Abreu Ibáñez, fundador de esta asociación, agradeció al Ayuntamiento la deferencia que ha tenido con ellos al dedicarles una Glorieta con su nombre.





Publicación sobre la inauguración de la Glorieta. San Fernando Información. (Incluye video del acto).



domingo, 13 de marzo de 2016

IGLESIA MAYOR PARROQUIAL SAN PEDRO Y SAN PABLO Y LOS DESAGRAVIOS



Fotografía de principios del siglo.

La Iglesia Mayor Parroquial de San Pedro y San Pablo se comenzó a construir en el año 1757 para la sede de la primitiva Parroquia que se llamó de Santa María y que se creó en el Lugar de la Puente o Sitio de la Real Isla de León, en un principio como una dependencia de su Castillo y para la asistencia de sus servidores y la de los pequeños caseríos próximos. De aquella parroquia hay noticias ya en 1650. Y de otra anterior que no se conoce el lugar exacto pero que estaría entre el Zaporito y Gallineras y donde fue enterrado D. Pedro Sánchez de Suazo hacia 1475.



El templo tiene cabida para unos tres mil fieles.


En 1760 estaba casi terminada, es la fecha que aparece sobre la puerta de entrada. En esta fotografía vemos la verja antigua que tenía pilares de mampostería entre las rejas. Luego se sustituiría por toda la verja de hierro fundido con motivos modernistas que es la que se conserva.



Fotografía anterior a 1920. Colocación de las nuevas veletas. No puede tratarse de la restauración de la torre por la caída de un rayo que tuvo lugar en el año 1864, fecha anterior a la de la fotografía, y porque cayó sobre la torre izquierda, causando graves desperfectos en el interior de la misma.



Fotografía de la década de los años veinte cuando fue sustituido el antiguo cancel por el actual. Parece que es de la misma fecha que la anterior ya que la polea situada en el balcón de la torre derecha aparece en ambas fotografías.


Verja actual de hierro fundido colocada en los años veinte como ya hemos comentado.


Fotografía de los años cincuenta del siglo XX

Antes de empezar a construirse la Iglesia Mayor, había otros templos en la Isla: Se había edificado la actual Iglesia del Carmen que fue bendecida el día 2 de febrero de 1733. También estaba construida la Iglesia de San Francisco, su convento y hospicio regido por franciscanos que se había fundado en 1744.
También estaban comenzadas las obras de la Compañía de María, su convento, colegio y capilla, que fueron terminadas casi al mismo tiempo que la Iglesia Mayor.


Los planos de la Iglesia Mayor así como la dirección de la obra son del arquitecto D. Alejandro Perdia, quien se vio obligado a suspenderlas varias veces por falta de fondos para jornales y materiales.
Para recaudar fondos se estableció un arbitrio por el entonces Consejo de Vecinos o primitivo ayuntamiento, sobre la arroba de vino y sobre los cuartillos de aguardiente y mistelas según rezan los documentos que se conservan. Se puede afirmar que fueron los isleños los que sufragaron el costo de la edificación.

Las obras fueron terminadas por un ingeniero francés, modificando ligeramente los planos primitivos. Esta variación consistía esencialmente en suprimir el cuerpo de luces, quedando por lo tanto más airosas las torres.

Por lo que respecta a las reformas realizadas durante la última década del siglo XVIII se puede asegurar que su autor fue el neoclásico Torcuato José Benjumeda, un joven arquitecto alumno de Torcuato Cayón.
La citada reforma consistió en la reparación de los techos, la nave central y crucero, terminación de las torres, sacristía y cementerio.


Dibujo publicado en el libro "La construcción de la Iglesia Mayor de la Real Isla de León", de José María Cano Trigo, 1985.


En 1764, Fray Tomás del Valle, dominico, obispo de Cádiz daba posesión al pueblo de su nueva parroquia en un documento que se conserva en el archivo parroquial y donde la confirma bajo el título de San Pedro y de los Desagravios. Aún quedaba para terminar la obra totalmente, por ejemplo la fecha de fundición de su campana más antigua es de 1787.
De todas formas, y aunque faltaran elementos para dar por concluida la obra, se puede decir que la Iglesia Mayor fue construida en 7 años, entre 1757 y 1764. Nada en comparación con los 117 años que tardó en terminarse el edificio del Ayuntamiento que se hizo entre 1778 y 1895.


El edificio es de una arquitectura sobria, con ciertas reminiscencias coloniales. No tiene un gran valor monumental pero sí un enorme valor sentimental dentro del espíritu isleño. Sus torres dan la bienvenida a cuantos se aproximan a la ciudad.
Podemos decir que tiene también un valor histórico porque en ella se prestaron juramento las primeras cortes constituyentes de España el día 24 de septiembre de 1810, en pleno asedio francés, cuando España era solo la Isla de León y Cádiz.


Un historiador de aquella época describe aquel día con las siguientes palabras: "La Regencia reunió a los nuevos Diputados en la Sala Capitular de las Casas Consistoriales, siendo las nueve de la mañana. Allí fue celebrada la conferencia preparatoria en la que, según refiere el Conde de Toreno, se dio a los diputados una minuta del juramento. Regentes y Diputados se trasladaron a la Iglesia Parroquial en procesión majestuosa, cubierta de tropas la carrera, llenos los aires con los ecos de las campanas, las aclamaciones del pueblo y las salvas de la artillería española, a cuyo ruido-dice el historiador- se unió también el de los cañones franceses, como si intentasen éstos engrandecer acto tan augusto, recordando que se celebraba bajo el alcance de fuegos enemigos.
Ya en la Iglesia, el cardenal don Luis de Borbón, arzobispo de Toledo, primo del Rey don Fernando VII, dijo la misa del Espíritu Santo. La Regencia bajo dosel, al lado del Evangelio, presidió la solemnidad religiosa y recibió juramento de los diputados.
Y cantando un Te-Deum, los Regentes, los diputados, los ministros de las naciones amigas, los generales y los demás asistentes al acto, se trasladaron a la sede de sesiones que se encontraba dispuesta en el teatro. Pocas veces, quizá ninguna en la historia, se ha dado este homenaje de la fuerza bruta y de la violencia de los hombres, a la grandeza de una idea, al prestigio de una institución redentora".


De esta ceremonia existe una reproducción artística en un cuadro del pintor D. José Casado del Alisal, obra que se encuentra en Madrid en el Congreso de los Diputados. 
Este pintor nacido en Villada, Palencia en 1830 era un especialista en pintura de temas históricos y numerosos retratos de personajes de alta sociedad. Este cuadro lo pintó en París y fue presentado en la exposición universal de 1862 celebrada en Londres entre el mes de mayo y noviembre.


Una lápida en la fachada principal de la Iglesia Mayor, perpetúa esta efemérides. Fue colocada por el ayuntamiento en el año 1892.




El edificio consta de tres naves de treinta y siete metros de longitud hasta el primer escalón del presbiterio y cuarenta y siete hasta el fondo o retablo del altar mayor.


Fotografía publicada en el libro San Fernando Evocación de un siglo, de D. Joaquín Quijano Párraga.

Nave central con las lámparas de velas. El Altar Mayor es el primitivo donde estaba situado el órgano. A la izquierda de la imagen podemos ver el púlpito de mármol. La Iglesia estaba preparada para los cultos en honor del Niño Jesús de Praga, según comenta el propietario de la fotografía.


Altar Mayor. Fotografía anterior a 1920 cuando aún el retablo primitivo era el alojamiento del órgano. Puede verse la verja dorada que separaba el presbiterio. A la izquierda se puede ver parte del púlpito.


Fotografía del retablo después del traslado del órgano al coro alto. Delante del tabernáculo, por ser fecha de la festividad de la Inmaculada, se ha colocado un dosel con la virgen que impide ver el retablo. Han desaparecido los tubos que iban alojados en las hornacinas del retablo y en su lugar vemos las imágenes de San Servando y San Germán que hoy día están en el altar de San José. Detrás del dosel podemos ver la imagen de San Pedro sedente que actualmente se encuentra en la Sacristía.


Tiene 10 sencillas columnas de mampostería que sostienen la techumbre. La altura de la nave central es de 11,9 metros y la del crucero de 19,5 metros.
En las columnas hubo altares adosados que se quitaron en la restauración de 1959. Estos altares quedaban frente a los actuales confesionarios.


La nave central se encuentra cubierta por una bóveda de medio cañón, realizada mediante arcos formeros que se sustentan en las columnas que separan la nave central de las laterales. En dichos arcos se apoyan también unas vigas que forman la techumbre exterior de la Iglesia que es a dos aguas.





Detalle de hierro situado bajo la cúpula, hay uno a cada lado que sujetaban arañas de las que iluminaban el templo.


Al final de las columnas que soportan la bóveda, encontramos unas pinturas de los cuatro evangelistas enmarcados en óvalos dorados.


Las naves laterales se encuentran cubiertas por medio de bóvedas de aristas.


Nave derecha que termina junto al Presbiterio. En este lugar queda la Capilla del Resucitado y de las Ánimas.


Al fondo la puerta que comunica con la Sacristía y otras dependencias de la Iglesia. A la izquierda un arco permite el acceso al Presbiterio. El resucitado es una imagen de serie de 1946.


Cuadro en relieve de las ánimas situado en la Capilla del Resucitado y de las Ánimas que se encuentra al fondo de la nave derecha, junto al presbiterio.


La Sacristía es un amplio salón rectangular al fondo del cual hay una habitación cuyas ventanas dan a la fachada lateral izquierda de la Iglesia, calle Capataz Nicolás Carrillo. 


San Pedro sedente que estuvo colocado en el retablo del altar mayor cuando fue trasladado el órgano al coro alto. Es una talla de poco valor con el defecto de figurar con estola cruzada de presbítero en lugar de estolón tendido de pontífice.


Pequeña imagen del Niño Jesús de Praga.


Replica del cuadro del pintor Francisco Javier Riedmayer que alude al hecho de la invocación del pueblo a San José durante la epidemia de peste a principios del siglo XIX. El original se encontraba en la Sala Capitular del Ayuntamiento con una leyenda explicativa del suceso. En 2010 se trasladó al despacho de la alcaldía en el museo.


Pintura original en el despacho de la alcaldía en el Museo Histórico Municipal.


Replica del cuadro de Riedmayer, pintor alemán del siglo XVIII y XIX, que se estableció en Cádiz siendo muy joven y donde terminó su educación y formación artística.


Pared de la Sacristía donde se encuentra la puerta de entrada a la habitación del fondo.


Fuente situada en la habitación contigua a la Sacristía.


Tanto las bóvedas laterales, como la cúpula central son falsas, realizadas con ladrillos tomados con mortero. La techumbre exterior de estos espacios están ejecutados por faldones de teja árabe sobre un entablamento de madera y sostenido por una viguería formada por rollizos sin ningún tratamiento, sostenidos en los puntos de más luz por jabalcones del mismo material. La estructura interior se ha sustituido por una metálica.


La cúpula está iluminada por vidrieras situadas alrededor.


Puerta de acceso a las torres.

Cuando la restauración de 1984, las escaleras de acceso a las torres, que eran de madera, estaban muy deterioradas y se sustituyeron por escaleras de hierro.



Los materiales empleados en el interior de la Iglesia son sencillos y consisten en una solería de mármol, zócalo de piedra ostionera y pintura a la cal sobre enfoscado. La solería actual es nueva. El zócalo estuvo pintado de pintura al aceite de color oscuro.


Aunque puede parecerlo, no es un edificio rectangular. Su fachada principal mide 27 cm. más que la posterior y sus fachadas laterales difieren medio metro.


A la Iglesia se accede por la puerta principal, enmarcada por dos pilastras de sección triangular que cobijan unas molduras de media caña contorneando la puerta, dándole un carácter barroco.


En la parte superior se encuentra situada una alegoría, tallada en mármol blanco, formada por la tiara y las llaves con unas cabezas de ángeles alados entre nubes, palmas y resplandores.


Debajo de la parte central que enmarca el pórtico hay tres óvalos en los que se lee:
AÑO DE 1760 y un cuadrado con unas iniciales CNE que pueden ser las del tallista ya que no coinciden con las del arquitecto.


El óculo sirve para iluminar al coro alto.


Puerta principal y coro alto.


Vidriera en la puerta principal.


 En la parte interior de la puerta hay un plano informativo de los altares que podemos visitar en esta parroquia.


Completan el conjunto del cuerpo bajo de la fachada principal cuatro ventanas situadas simétricamente, dos a dos y una en cada cuerpo, rematadas las superiores con frontones triangulares partidos. 


Ventana superior con el frontón triangular partido.


El segundo cuerpo, que es de donde arrancan las dos torres, se encuentra enmarcado en su parte central por un frontón triangular con tres almenas, en cuyo centro va alojado el reloj.


Toda la fachada principal está construida a base de mampostería de piedra ostionera y recubierta por un fino enlucido de cal.


En 1984 se restauraron los balcones de las torres ya que la humedad había provocado que las garras del barandal reventaran el muro del voladizo sobre el que se apoyan con el peligro de desprendimiento.


Balcón desde el interior de la torre.


Las torres, que en sus primeros cuerpos son de sección cuadrada, al llegar al campanario pasan a ser de sección octogonal hasta las pirámides que soportan las veletas.
Su altura total es de 33.3 metros hasta lo alto de las veletas, que tienen un metro de altura. Las bolas de latón sobre las que van colocadas éstas, tienen setenta centímetros de diámetro.



Las veletas tienen como motivos ornamentales la tiara y las llaves cruzadas de San Pedro. Estas veletas según cuentan los libros antiguos, sustituyeron a las primitivas que tenían como motivo decorativo una simbología de los 4 evangelistas, un águila por San Juan; alas de ángel por San Mateo; pezuñas de toro por San Lucas y cola de león por San Marcos.



Las campanas de la torre izquierda tienen los nombres siguientes: La de la fachada principal San Pedro Apóstol, fundida en el año 1813. La que mira hacia el Puente Suazo, Ntra. Sra. del Rosario, fundida en el año 1830. En la de la espalda, la más antigua- se lee:"San Pablo ora pro nobis, fundida en esta Isla de León en el año de 1787". Por último la que da frente a la otra torre fue refundida en el año 1957 y se llama Santa Bárbara.


Las campanas de la torre de la derecha son dos: la encargada de dar las horas, Ntra. Sra. de los Ángeles, y la que da los cuartos, San Dimas.


Puerta en fachada lateral izquierda


Fachada izquierda en calle Capataz Nicolás Carrillo.

Las fachadas laterales carecen de valor arquitectónico, aunque destaca en el primer tercio de las mismas la colocación de otras dos puertas de acceso al templo, que no son utilizadas, y que van enmarcadas con ricas y originales molduras.


Fachada lateral derecha en Callejón de la Soledad



Puerta lateral en fachada derecha



La fachada posterior a la calle Pérez Galdós, llamada antiguamente San Bernardo, se encuentra muy modificada y alberga varias viviendas, despachos, archivos y otras dependencias de la parroquia. En la fotografía vemos una antigua placa de mármol con la inscripción: Aquí se llama para los sacramentos.


Fotografía del Altar Mayor. A ambos lados vemos dos arcos que comunican con la Capilla del Sagrario el de la izquierda, y el otro con el fondo de la nave lateral derecha.

El altar mayor que existió anteriormente fue construido en 1807. Es el que aparece en el cuadro de Casado del Alisal.
Era un tabernáculo de orden corintio construido en madera de cedro con unas figuras doradas en las esquinas correspondientes a cuatro doctores de la Iglesia: San Agustín, Santo Tomás, San Buenaventura y San Alberto Magno.
Detrás de él estaba alojado el órgano que llegaba hasta arriba en forma de retablo, con un balcón a todo lo ancho y varias hornacinas donde iban alojados los grupos de tubos. Fue diseñado por D. Gaspar de Molina y Saldívar, Marqués de Ureña, tomando como modelo el de la catedral de Venecia.


Posteriormente, tras la reforma de 1959, el órgano fue trasladado al coro alto, sobre la puerta de entrada. Desaparecieron también dos ángeles lampareros, de magnífica talla, que había a ambos lados del altar mayor, así como la verja de hierro fundido del presbiterio y el púlpito de mármol blanco con dibujos en rojo y negro.


Uno de los ángeles lampareros que podrían ser de la Iglesia del Castillo, aunque un autor antiguo las sitúa en la Capilla de la Salud, en el barrio de las Chozas, en la salida de la Isla hacia Cádiz. Pero aquella capilla debió ser muy pequeña para albergar estas figuras.


Puerta de entrada al coro alto, en la torre izquierda de la iglesia.


Observad los escalones antiguos.


El coro se encuentra sobre la entrada de la iglesia y un óculo al exterior lo ilumina.


Órgano situado en el coro, bajo el óculo que queda en la fachada principal de la iglesia, sobre la portada.


Fotografía de la nave central desde el coro.



Barandilla de hierro fundido en el coro alto.


El Altar Mayor actual data de 1959 cuando se colocó el crucifijo sobre madera bajo la vidriera que es obra de Cosme Velázquez. A los lados las figuras de San Pedro y San Pablo sobre unas repisas doradas. También la mesa de altar de mármol negro que aún existe.


Crucifijo procedente de la Capilla del Castillo.


La imagen de San Pedro es más nueva que la de San Pablo.


La imagen de San Pablo es antigua y muy buena, obra de Juan Gandulfo, 1772.


Presbiterio desde la Capilla del Resucitado y de las Ánimas.


La puerta izquierda comunica con el Sagrario

De los altares laterales hay que destacar los dos más próximos al altar mayor, uno en cada nave, que son los más antiguos, en madera dorada. Uno dedicado a la Virgen del Rosario y otro a San Miguel. Proceden de la Iglesia del Castillo.


Altar de San Miguel en la nave izquierda. Retablo dorado por José María Montola.


San Antonio a la derecha del altar de San Miguel


San José, a la izquierda del mismo altar, obra de Juan Gandulfo de 1773.


La Iglesia está iluminada desde el exterior por unas vidrieras en la parte alta que están decoradas con diferentes motivos.


Altar de la Virgen del Rosario, nave derecha. Parece ser que esta imagen era la titular de la Capilla del Castillo, bajo la advocación de Santa María del Castillo.

A continuación hay dos altares que intentan semejarse a los anteriores pero son de menos valor, dedicados a la Inmaculada y a la Virgen de la Soledad. 


Altar de la Inmaculada en la nave izquierda. En el ático una figura de San Antonio Abad, procedente de la Capilla del Real Carenero. 1740.


Altar de la Virgen de la Soledad en la nave derecha, donde hay también un Cristo yacente.

La hermandad de la Soledad fue fundada en 1748 y entre sus misiones estaba la de pagar la mortaja y entierro a todo hermano que falleciere. El retablo es de 1764.
La imagen de Nuestra Señora de la Soledad es obra anónima de finales del XVII. El juego de manos que presenta en la actualidad fue realizado por el escultor gaditano Miguel Lainez ya que la imagen estuvo concebida originalmente con las manos juntas. También ocurría con las manos de la Virgen de los Dolores de la Hermandad del Nazareno. Otra modificación que experimentaría la imagen fue la sustitución del cabello natural que presenta por uno tallado.
El Santísimo Cristo de la Redención es obra del imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci en 1964.  Fue restaurada por el imaginero sevillano Juan Manuel Miñarro López en 1999.




Altar de la Virgen de los Dolores en la nave izquierda

 El de la Virgen de los Dolores lo diseñó y labró el escultor de cámara de Don Miguel Monfort.  Fue adquirido por la Orden en 1764. La imagen, posiblemente la de más valor de este templo, es una imagen de vestir, seguramente de procedencia genovesa.  A ambos lados de la imagen de la Virgen hay dos de los 7 fundadores de la Orden de los Servitas: San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconieri, del siglo XVIII.


Santa Juana de Falconieri.


San Felipe Benicio 


El altar de San José es parecido al anterior con los patronos de la Diócesis, San Servando y San Germán a los lados, dos figuras que a juicio del escultor isleño Antonio Bey, podrían ser de la Roldana.
La imagen de San José es una talla anónima, de finales del XVIII. Tiene características propias de la escuela del escultor Samuel Howe Sorto,  no descartándose la autoría de uno de sus discípulos, Tomás de Cirartegui. 


Junto al altar hay una lápida en la que consta el patronazgo de San José y su invocación por el pueblo cuando la epidemia de peste que ocurrió el 1800. En la placa figura la fecha de 25 de abril de 1801 y se hizo como documento indeleble para que aquel hecho sea conocido por venideros habitantes de esta Villa. 


Altar de María Santísima de la Trinidad. Retablo de Antonio Martín de 1980 y la imagen de Luis Álvarez Duarte de 1979.


Hay que hacer una mención especial al altar de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de gran devoción en la ciudad, y que cuentan las historias antiguas que fue encontrado en un cajón que dejaron abandonado en el Mesón del Duque unos presuntos homicidas al salir huyendo del mismo por una riña en la que murió un hombre. Esto podía haber sucedido en 1766. La justicia mandó que fuera entregada al Párroco de la Iglesia Mayor.  El 24 de agosto de 1768 el gremio de montañeses funda una hermandad con esta imagen como titular.
En 1976 fue restaurada por Luis Álvarez Duarte, que le hace nuevo cuerpo totalmente anatomizado.
Es una de las más antiguas de las Cofradías de la Isla y en la Cripta, debajo del altar hay un enterramiento de algunos hermanos y párrocos de esta iglesia. No hemos podido acceder a dicha cripta pero sí a la entrada de la misma donde hemos fotografiado la siguiente lápida, enterramiento de algunos hermanos.


Hemos podido leer las palabras: Esta Bobeda es de los hermanos de Nuestro Padre Jesús Nazareno siendo mayordomo Diego López. Año 1768.


Altar de la Virgen de los Dolores, talla anónima del siglo XVIII,  cotitular de la Hermandad del Nazareno. Donde está este altar había una reja que comunicaba con el baptisterio. Esta imagen como ya hemos comentado tuvo las manos unidas.


Virgen de los Dolores con las manos juntas.


Foto antigua del baptisterio desde la nave de la Epístola.


En la nave de la izquierda, o del Evangelio, se encuentra el altar de Jesús atado a la columna,  y la Virgen de las Lágrimas, grupo del escultor valenciano Vicente Tena. La imagen de Jesús es del año 1894 y la de la María es de 1898. En procesión salen en el paso los sayones, del mismo escultor. Los sayones eran verdugos encargados de imponer una pena a los condenados.
Esta Hermandad integrada en su fundación por operarios del Arsenal, data de 1893. 


En esta imagen tomada el día 15 de marzo de 2016 podemos ver los sayones ya situados en el paso que saldrá en procesión el Domingo de Ramos.  


Cristo de la Buena Muerte situado en la nave izquierda. Obra del escultor isleño Alfonso Berraquero del año 1976.


Sobre el Cristo de la Buena Muerte hay un cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro y una ventana con vidriera que da a la torre izquierda de la Iglesia.


Ventana desde el interior de la torre izquierda que comunica con la nave del Evangelio.


Altar del Cristo de Medinaceli.

En esta misma nave se encuentra el altar dedicado a Jesús Cautivo y Rescatado, conocido como Cristo de Medinaceli, obra del escultor sevillano José Romero Morillo del año 1944, discípulo de Castillo Lastrucci. 
Ha tenido una restauración por parte del restaurador isleño Pedro Manzano Beltrán en el año 2002.
El altar es del año 1959 obra de Jiménez Espinosa, Guzmán Bejarano y Antonio Martín.
La fecha de la fundación de la hermandad data de 1733.


Capilla del Sagrario.



La nave izquierda termina en la capilla del Sagrario que fue construida con los donativos de una devota señora e inaugurada el 31 de mayo de 1917. Es de estilo gótico, en color corinto y oro, bajo bóveda románica con la imagen del Corazón de Jesús. A los lados dos pequeñas imágenes de San Nicolás de Bari y San Pío X.  La reja fue colocada con posterioridad así como las dos imágenes mencionadas.


San Nicolás de Bari


San Pío X


La custodia mayor es de gran valor, según decía un escritor de principios del siglo pasado, había oído relatar que esta custodia se encontró en la mochila de un soldado francés hecho prisionero en la batalla de Bailén y que era producto del saqueo que llevaron a cabo en España las tropas de Napoleón.


Vidriera en la Capilla del Sagrario.


Figura de Niño Jesús en una hornacina en la misma capilla.


Vidriera del bautismo de Jesús en la ventana derecha de la fachada principal que ilumina el baptisterio.


El baptisterio, aunque no se utiliza actualmente como tal, se encuentra situado al pie de la iglesia en la nave derecha y su bóveda fue decorada en el año 1959 por Luis Cano que pintó al fresco los cuatro evangelistas como podemos ver en la siguiente imagen.
El cuadro que vemos al fondo, "Muerte de San José". 
La pila bautismal de 1764. 



La cancela que vemos en el baptisterio es obra de D.Juan del Rey de finales del siglo XVIII.


Pila bautismal de la Iglesia del Castillo usada como pila de agua bendita.




De las dos pilas para los fieles tomar agua bendita a la entrada del templo, una de ellas era la pila bautismal de la Iglesia del Castillo y la otra fue construida haciendo juego.


Escalera de acceso a la Iglesia desde la puerta de la fachada posterior.



Entrada a la Cueva.


La cripta o semisótano es conocida como La Cueva y tiene acceso por la parte posterior de la iglesia, bajando unos escalones. Consta de una amplia nave bajo bóveda de solo 3,87 metros de altura y que coincide con la nave central de la iglesia. A la derecha e izquierda unos gruesos muros corridos de más de dos metros de espesor forman la cimentación sobre la que se levantan las columnas del templo y son atravesados por unos ambulacros que conducen a los locales que quedan bajo las naves laterales del mismo. Estos locales tienen unos ventanales altos a la altura del piso de las calles laterales de la iglesia. 
Durante una época en cueva se hacían celebraciones.




Osario situado a la derecha de la Cueva, bajo la nave izquierda de la Iglesia. 


Ambulacro de acceso a las dependencias que hay a los lados de la Cueva.


Las ventanas de las habitaciones que hay junto a la Cueva dan a las fachadas laterales de la Iglesia.


Dichas ventanas están decoradas con vidrieras.


En las fachadas las ventanas quedan a pie de calle y están protegidas con una reja.


 La nave central de la cripta termina en unos pequeños huecos de ventilación en alto que comunican con la contrahuella del escalón de la entrada de la Iglesia, junto a verja.



En esta nave se encuentra el enterramiento del párroco de esta Iglesia el padre Vigo.

En 1984 , en el mes de febrero, comenzó la restauración la iglesia Mayor. Como los planos originales fueron destruidos durante la II república, fue necesario trazar nuevos planos. Se comenzó por lo más urgente que eran los tejados. 


Planos publicados en el libro antes mencionado.


En el lateral derecho de la Iglesia que queda en el Callejón de la Soledad, hay una espadaña con una pequeña campana.


Campanario trasero.





Fotografías nocturnas de Diego Bernal Bugatto.

Bibliografía:

"La construcción de La Iglesia Mayor de la Isla de León",  José María Cano Trigo, 1985.

"San Fernando Evocación de un siglo", Joaquín Quijano Párraga, 1998.