lunes, 31 de agosto de 2015

PLAZA DE CARLOS III



La Plaza de Carlos III se encuentra entre las calles Aranjuez e Intendente Patiño. Queda dentro de uno de los tramos de la calle El Escorial. Es una plaza de pequeñas dimensiones, con escaso arbolado y algunos bancos para descanso.


En el centro de la plaza se ha colocado un monumento con la figura de Carlos III.


Firma del autor y fecha de la obra.


Por la parte trasera lleva un ancla con la corona real.


Vista de la Plaza de Carlos III desde la calle Intendente Patiño.


Imagen de Google maps.


La Plaza de Carlos III está llamada así popularmente pero esta denominación no está aprobada oficialmente.

Esta plaza queda dentro de la Barriada de Carlos III que fue denominada oficialmente en C.M.P. del día 7 de noviembre de 1956.

Como el resto de las denominaciones de esta zona está relacionada con el monarca Carlos III que estuvo muy vinculado con el desarrollo de nuestra ciudad. Enlace a la Avenida de Carlos III.


Imagen de internet.
Carlos III con unos 10 años, cuadro de Jean Ranc
El 20 de enero de 1716, entre las tres y las cuatro de la madrugada, en el viejo, inmenso y destartalado Alcázar madrileño, nacía el niño que con el paso de los años iba a ser investido como rey de España con el nombre de Carlos III. Era el tercer hijo de Felipe V, primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel de Farnesio.
Carlos sirvió a la política familiar como una pieza en la lucha por recuperar la influencia española en Italia: heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Piacenza y Toscana (1731); pero más tarde, al conquistar Nápoles Felipe V en el curso de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733-35), pasó a ser rey de aquel territorio con el nombre de Carlos VII. La muerte sin descendencia de su hermanastro Fernando VI hizo recaer en Carlos la Corona de España, que pasó a ocupar en 1759, dejando el Trono de Nápoles a su tercer hijo, Fernando IV.


CALLE EL ESCORIAL



La calle El Escorial comienza en la calle Campomanes y finaliza en la calle Marqués de la Ensenada. Es la calle más larga de la Barriada de Carlos III y la más irregular, teniendo unos tramos anchos y otros estrechos, cambiando su dirección en algunas esquinas y pasando por un lateral de la Plaza de Carlos III.


Fotografía del mismo tramo de la foto anterior, en los años sesenta del pasado siglo XX.


Imagen del primer tramo de la calle desde la calle El Pardo que es la primera que cruza.


Imagen del segundo tramo de este vial tomada desde la calle El Pardo.



Últimos tramos de la calle.


Rótulo de la calle.


Imagen de Google maps.

La calle El Escorial fue denominada en C.M.P. del día 12 de julio de 1961.


Imagen de internet
El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es un complejo que incluye un palacio real, una basílica, un panteón, una biblioteca y un monasterio. Se encuentra en la localidad de San Lorenzo de El Escorial, en la Comunidad de MadridEspaña, y fue construido entre 1563 y 1584.
El palacio fue residencia de la Familia Real Española, la basílica es lugar de sepultura de los reyes de España y el monasterio –fundado por monjes de la Orden de San Jerónimo– está ocupado actualmente por frailes de la Orden de San Agustín. Es una de las más singulares arquitecturas renacentistas de España y de Europa. Situado en San Lorenzo de El Escorial, ocupa una superficie de 33.327 m², sobre la ladera meridional del monte Abantos, a 1028 m de altitud, en la Sierra de Guadarrama. Está gestionado por Patrimonio Nacional.
Conocido también como Monasterio de San Lorenzo El Real, o, sencillamente, El Escorial, fue ideado en la segunda mitad del siglo XVI por el rey Felipe II y su arquitecto Juan Bautista de Toledo, aunque posteriormente intervinieron Juan de HerreraJuan de MinjaresGiovanni Battista Castello El Bergamasco y Francisco de Mora. El rey concibió un gran complejo multifuncional, monacal y palaciego que, plasmado por Juan Bautista de Toledo según el paradigma de la Traza Universal, dio origen al estilo herreriano.
Fue considerado, desde finales del siglo XVI, la Octava Maravilla del Mundo, tanto por su tamaño y complejidad funcional como por su enorme valor simbólico. Su arquitectura marcó el paso del plateresco renacentista al clasicismo desornamentado. Obra ingente, de gran monumentalidad, es también un receptáculo de las demás artes.
Sus pinturas, esculturas, cantorales, pergaminos, ornamentos litúrgicos y demás objetos suntuarios, sacros y áulicos hacen que El Escorial sea también un museo. Su compleja iconografía e iconología ha merecido las más variadas interpretaciones de historiadores, admiradores y críticos. El Escorial es la cristalización de las ideas y de la voluntad de su impulsor, el rey Felipe II, un príncipe renacentista.


CALLE ARANJUEZ



La calle Aranjuez comienza en la calle El Escorial y finaliza en la Avenida Carlos III. Es paralela a la calle La Granja y de las mismas características. Solo se distinguen en que en este vial encontramos un pasaje que une esta zona con la calle Servando Camúñez, en la Barriada de la Diputación.


Rótulo de la calle


Vista del pasaje que hemos comentado.


Fotografía del recorrido completo de la calle Aranjuez tomada desde la calle El Escorial.


Imagen de Google maps.

La calle Aranjuez fue denominada oficialmente en C.M.P. del día 12 de julio de 1961.



El Palacio Real de Aranjuez es una de las residencias de la Familia Real Española, situada en el Real Sitio y Villa de Aranjuez (Comunidad de Madrid), que es gestionada y mantenida por Patrimonio Nacional. Está situado a orillas del río Tajo, entre la avenida del Palacio y la plaza de las Parejas por el Sur, el jardín del Parterre por el Este, la Ría por el Norte y la plaza del Raso de la Estrella por el Oeste.
Cuando el Emperador Carlos V empezó a interesarse por desarrollar Aranjuez como una villa regia con amplio coto de caza se aposentó, como en 1501 había hecho Felipe el Hermoso, en el viejo palacio de los maestres de Santiago.
Fue erigido por orden de Felipe II, quien le encomendó el proyecto al arquitecto Juan Bautista de Toledo, que murió durante su construcción, por lo que su discípulo Juan de Herrera fue el encargado de rematar la obra. Durante todo el siglo XVII se paró la obra, hasta que en tiempos de Fernando VI se acomete una importante ampliación, que continuará Carlos III dotándolo de unas alas que encierran el patio de armas, tal y como se puede contemplar hoy en día. Un palacio menor, la llamada Casa del Labrador, se sitúa fuera del recinto, formando parte del Jardín del Príncipe.



Casa del Labrador
Los inmensos jardines, proyectados para ensalzar la residencia real de la árida y seca meseta del centro de España, y regados con las aguas de los ríos Tajo y Jarama, son los más importantes del periodo de los Habsburgo en España. Alcanzaron singular renombre gracias al Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, considerada la composición musical española más escuchada en el mundo. 


Reproducción de la Fuente de Apolo cuyo original fue devuelto a La Granja en el año 2000. La fuente fue trasladada a estos jardines por orden de Carlos IV desde el Real Palacio de la Granja. Hoy día esta replica está en el Jardín del Príncipe, uno de los cuatro jardines situados junto al río Tajo y al Palacio Real de Aranjuez.

Jardín del Príncipe
En 2001 este entorno fue declarado «Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad» por la Unesco.
Del Palacio destacan la Sala China o Gabinete de Porcelana, así como la Sala de los Espejos.
En el plano histórico, el 25 de septiembre de 1808, en una ceremonia celebrada en la Capilla del Real Palacio de Aranjuez ante monseñor don Juan de la Vera, arzobispo de Laodicea, se constituyó oficialmente la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino. La Junta Central quedó formada por los diputados procedentes de las Juntas Supremas de las capitales de los antiguos reinos, tal como quedó decidido en la reunión llevada a cabo el día anterior en la posada en la que se hospedaba el conde de Floridablanca, a la postre, presidente de la tratada Junta.


domingo, 30 de agosto de 2015

CALLE LA GRANJA



La calle La Granja comienza en la Avenida Carlos III y finaliza en la calle El Escorial. Es otro de los viales que quedan dentro de la Barriada de Carlos III, barriada cuya denominación fue aprobada en C.M.P. del día 7 de noviembre de 1956.


Rótulo de la calle.


En esta calle se mantienen los dos rótulos, al comienzo y al final, que se colocaron de cerámica.


Vista de el recorrido completo de la calle. Fotografía tomada desde la calle El Escorial. Al fondo vemos la Avenida Carlos III, parapetada por las placas acústicas.


Imagen de Google maps.

La calle La Granja fue denominada oficialmente en C.M.P. del día 12 de julio de 1961.



Imágenes de internet

El nombre de la calle de La Granja hace referencia al Palacio Real de la Granja de San Ildefonso,  una de las residencias de la familia Real Española que se halla situado en la localidad segoviana de Real Sitio de San Ildefonso. Está gestionado por Patrimonio Nacional y se encuentra abierto al público.
El Real Sitio de La Granja está situado en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, a 13 kilómetros de Segovia, y a unos 80 kilómetros de Madrid. Su nombre proviene de una antigua granja que los monjes jerónimos del monasterio de El Parral tenían en las inmediaciones.
Don Teodoro Ardemans, maestro mayor del Real Palacio y de la Villa de Madrid, fue el encargado de realizar los planos y el proyecto del nuevo palacio. La fecha de iniciación de las obras es 1721, por encargo del monarca Felipe V , educado en la Corte de Luis XIV que acabó haciendo un Palacio a imitación del de Versalles.
Durante el reinado de Carlos III el Real Sitio adquirió su ordenación definitiva. Durante los siglos XVIII y XIX, el Palacio de San Ildefonso fue la residencia de verano de los Borbones y en él se celebraron hechos relevantes de la historia de España: la boda de Carlos IV con Mª Luisa de Parma; la firma del Tratado de San Ildefonso entre España yFrancia, el ministro Calomarde consigue durante la agonía de Fernando VII que se derogue la pragmática sanción decretada por Carlos IV a petición de las Cortes de 1789; los sargentos sublevados de la guarnición, obligan a Dña. María Cristina de Nápoles a proclamar la Constitución de 1812. Fue asimismo lugar de recepción de embajadas, nacimiento y bautizo de infantes, entre ellos el de la infanta Isabel (La Chata) y el de D. Juan, padre de D. Juan Carlos I.
Sufrió un devastador incendio el 2 de enero de 1918 que afectó a la techumbre de todo el palacio y a la Casa de Canónigos, quedando destruidos los frescos que decoraban los techos de la planta alta, algunas lámparas de cristal y bronce, muebles y las riquísimas telas que adornaban las paredes de los salones de esta planta.



viernes, 28 de agosto de 2015

CALLE ARAPILES


La calle Arapiles comienza en la calle El Pardo y termina en la calle Marqués de la Ensenada.


Rótulo de la calle.


Al final de las construcciones de la acera derecha se encuentra una parada de autobuses urbanos.


Imagen tomada desde la parte final del recorrido.


Al fondo la calle Marqués de la Ensenada. A la derecha y a diferente altura hay una carretera que va desde la Estación Centro de San Fernando hasta la Barriada Bazán.


En esta imagen vemos la escalera de acceso a la carretera mencionada anteriormente que va desde la Barriada Bazán hasta la Estación de Ferrocarril.


Vista del recorrido completo de la calle desde el final de la misma.


Imagen de Google maps.

La calle Arapiles era conocida popularmente como El Talgo. En su tramo trasero y paralelo a la vía férrea existió el desaparecido Callejón del Chincho, y una zona de chabolas de latas e infraviviendas.


Campo de Batalla de los Arapiles.

La Batalla de los Arapiles (conocida por la historiografía inglesa como Battle of Salamanca), uno de los enfrentamientos más importantes de la Guerra de la Independencia española, se libró en los alrededores de las colinas del Arapil Chico y el Arapil Grande, en el municipio de Arapiles, al sur de la ciudad de Salamanca (España), el 22 de julio de 1812.

Tuvo como resultado una gran victoria del ejército anglo-hispano-portugués al mando del general Arthur Wellesley, primer duque de Wellington, sobre las tropas francesas al mando del mariscal Auguste Marmont. Los aliados sufrieron 5.220 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, de los cuales 3.176 fueron británicos, 2.038 portugueses y 6 españoles, mientras que el ejército francés perdió unos 12.500 hombres, incluyendo los prisioneros.


Diorama de la Batalla de Arapiles.


CALLE GOYA



La calle Goya comienza en la calle Campomanes y finaliza en la calle El Pardo, es paralela a la calle Conde de Floridablanca y de las mismas dimensiones, prácticamente son dos viales iguales tanto por su recorrido como por pertenecer a la misma Barriada de Carlos III y ser idénticas sus construcciones.


Rótulo de cerámica de los primeros que se colocaron.


Rótulo colocado años después por el ayuntamiento.


Vista de la calle desde el comienzo de su recorrido.



Imagen de Google maps.

La calle Goya fue denominada oficialmente en C.M.P. del día 12 de julio de 1961.


Retrato de Francisco de Goya (1826) Por Vicente López Portaña. Museo Nacional del Prado.



Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodosprovincia de Zaragoza30 de marzo de 1746-BurdeosFrancia16 de abril de 1828) fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la pintura contemporánea, y se considera precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX.


CALLE MARQUÉS DE LA ENSENADA


La calle Marqués de la Ensenada comienza en la calle Arapiles y finaliza en la Avenida Carlos III.  El edificio de viviendas que vemos a la izquierda fue construido en el año 1978, las viviendas de la derecha son más antiguas, de finales de la década de los sesenta del pasado siglo.


Rótulo de la calle en unas condiciones lamentables.


Detalle del rótulo de una antigua carnecería, construida en el año 1968.


En un tramo de la acera de la derecha encontramos estas puertas de locales utilizados como garajes.


Vista de toda la calle desde la Avenida Carlos III.


Rótulo al final del recorrido de este vial.


Imagen de Google maps.

La calle Marqués de la Ensenada fue denominada oficialmente en C.M.P. del día 14 de marzo 1962.



Retrato del marqués de la Ensenada, por Jacopo Amigoni, c. 1750, Museo del Prado.
Cenón de Somodevilla y Bengoechea, I Marqués de la Ensenada, nace en 1702 en Hervías (La Rioja), de familia humilde de origen hidalgo. Poco se sabe de sus comienzos, salvo que contó con la protección de José Patiño, que había realizado el Catastro en Cataluña, renovador de la Marina y ministro de Hacienda de Felipe V. A los 18 años empieza en Cádiz su fulgurante carrera en la Marina. Siempre en cargos civiles. Recibe su título de marqués tras la conquista del reino de las Dos Sicilias para el infante don Carlos. Como intendente general de la Marina, y Secretario del infante don Felipe, otro de los hijos de Felipe V, vive de cerca la bancarrota de la Hacienda Pública causada por los elevados gastos de las guerras en Italia para lograr tronos para los hijos de la reina Isabel de Farnesio. En 1743, es llamado por Felipe V para ejercer de secretario de Estado y del despacho universal de Hacienda, agregando, como sus antecesores Guerra-Marina e Indias. Fernando VI le reitera los nombramientos, en los que permanece un total de 12 años. Alcanza los más altos honores políticos, como el hábito de Calatrava y de San Genaro (1742), Notario Mayor de los Reinos, Consejero de Estado (1743), Capitán General de Mar y Tierra (1749), Toisón de Oro (1750), Orden de San Juan de Jerusalén (1751).
Partidario de la paz a toda costa para la recuperación del país, su preocupación principal es sanear la hacienda pública. Quiere sustituir las complicadas e injustas rentas provinciales por una sola contribución llamada Real, Catastro o Capitación para "que pague cada vasallo a proporción de lo que tiene, siendo fiscal uno de otro para que no se haga injusticia ni gracia". Para ello propone catastrar las Castillas, a cuenta del Erario Real. Las ideas de reforma de Ensenada no eran nuevas, estaban en el ambiente desde hacía un siglo, tanto en Francia o en Italia, como en España. Muchos veían en el catastro de Patiño, hecho en Cataluña a partir de los decretos de Nueva Planta de 1715, el mejor remedio para los males de la Hacienda. Averiguarlo todo de todos, y acabar con los privilegios de nobles y eclesiásticos; registrar todas las partidas de renta estable de los 1,7 millones de hogares castellanos, representados por otros tantos "cabezas de familia"; sumadas todas había de averiguarse sobre qué se basaba la renta nacional. Después se sustituiría lo recaudado en las rentas provinciales por la misma cantidad aplicada en el mismo porcentaje a cada propietario; lo que permitiría, en caso de necesidad, por ejemplo, ante una guerra, subir la recaudación pero aplicada de forma justa y proporcionada. Si la idea del Catastro estaba en el ambiente desde hace tiempo, lo nuevo es la decisión con la que se puso en marcha y se mantuvo el proyecto, su capacidad de seleccionar y formar gente de su confianza, a la que luego deja actuar ("pero no es imposible ni costosa al público una vez que haya intendentes y contadores hábiles, de que se conocen algunos, y los que falten se harán con la práctica"). Por ejemplo, el secretario de la Junta de la Única Contribución y principal impulsor Bartolomé Sánchez de Valencia, que ya realizó el proyecto piloto en Guadalajara previo a la puesta en marcha en Castilla, y que continuó el proyecto a pesar de la caída de Ensenada en julio de 1754.
Su caída se atribuye al complicado juego de equilibrios entre Francia e Inglaterra y a su reflejo en la política nacional, en la que Ensenada era un admirador y claro partidario de Francia. Ensenada pasa sus últimos 27 años alejado de la Corte, desterrado en Granada, Puerto de Santa María y Medina del Campo, donde muere en 1781.